Cuidar una rosa eterna es muy sencillo, pero hay claves que marcan la diferencia. Lo más importante: evitar la luz solar directa, que acelera la pérdida de color.
Qué hacer y qué evitar
No la rocíes con agua ni la toques en exceso. Evita ambientes muy húmedos y el calor extremo. Un lugar a temperatura ambiente y protegido es suficiente.
Un regalo que perdura
Con estos cuidados, tu rosa te acompañará años. Descubre más en qué son las rosas preservadas y elige tu favorita en la tienda.

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